| La historia de Brendys Todo comenzó el día 25 de agosto de 1999 a la edad de 24 años. Tuve un asma bronquial muy fuerte, a causa de la cual me llevaron al hospital. Me hicieron análisis de sangre y me dieron terapia respiratoria. Al día siguiente mi médico de cabecera me recetó varios medicamentos y me dijo que fuera a verlo en dos semanas. Pasado el tiempo no tuve ninguna mejoría y fui referida a un alergista, el cual me hizo varias pruebas y me recetó más medicamentos. Al pasar los días y ver que no había ninguna mejoría en mí, me refirieron entonces a un infectólogo. Ya sin poder trabajar fui al infectólogo y este me recetó más medicamentos. Cuando me volvió a ver mi médico de cabecera decidió hospitalizarme, ya que no mejoraba y estaba con fiebre y diarreas crónicas. En los diversos estudios que me hicieron salió que la vesícula no me estaba funcionando y que tenía una bacteria que causa úlceras. Me dieron de alta pues el seguro médico no aceptaba que estuviera más tiempo y dos semanas más adelante me sacaron la vesícula. En esa operación vieron un quiste de 10 centímetros en el ovario izquierdo y me operaron del mismo el 1 de noviembre. Ya dicho quiste había crecido 5 centímetros más y estuve cuatro días hospitalizada luego de la operación. Once días más tarde me hospitalizaron con un fuerte dolor en el lado derecho que me dejaba casi sin respiración. A causa de la operación anterior me dio una infección de riñones y de orina. Estuve tres días con antibióticos por venas y el dolor no cesaba y tampoco las diarreas. Me hicieron una exploratoria buscando qué causaba el dolor y gracias a ello no se me reventó el apéndice. Tenía las defensas bien bajas y me contagiaron una pulmonía doble. A principios de 2000 me ingresaron en el hospital nuevamente y estuve 20 días con medicamentos por venas y tratamiento respiratorio. Estuve a punto de ser paciente de transplante de pulmones, debido a que los jugos gástricos del estómago se me estaban yendo a los pulmones. Según un estudio el esófago se me quemó. Luego descubrieron que el reflujo me estaba produciendo la bronquitis asmática crónica y me operaron en febrero de 2000. Seguía yo con muchas molestias y dolores fuertes y me refirieron a otros médicos, los cuales me hicieron estudios adicionales y todo salía negativo. Luego me hicieron un estudio de la sustancia P y los niveles estaban en 1,335 cuando lo normal en una mujer es entre 40 y 410. Llegaron a creer incluso que tenía cáncer y me dieron un tipo de quimioterapia por medio de inyecciones llamadas Sandostatine, que son a base de hormonas y me las tengo que inyectar cuatro veces al día. Luego de la operación de reflujo me tuvieron que hacer dos más de cálculos en los riñones. Para ese tiempo mi abuelita murió y fue un golpe bien doloroso para mí. Estuve mucho tiempo en el tratamiento de la Sandostatine y luego de dos meses las diarreas comenzaron a disminuir, aunque siempre he tenido el dolor. Me dieron de alta a fines de noviembre de 2001 y pude volver a trabajar, aunque no por mucho tiempo, ya que el dolor se volvió más fuerte y me tuvieron que llevar a sala de emergencias. En el estudio que me hicieron salió otro quiste en el único ovario que tengo, para lo cual me pusieron en tratamiento. Me operaron y el médico dijo que tenía adherencias desde el estómago al área pélvica. Me refirieron entonces al especialista del dolor, que decidió hacerme un MRI (resonancia magnética) y salió que tengo dos vértebras y dos discos fuera de lugar y, en el lugar donde se unen todos los nervios del cuerpo (lo que se conoce como cola de caballo), está siendo oprimido por una vértebra. El médico dice que es un milagro que esté caminando. Próximamente me operarán de nuevo porque el dolor que siento es desesperante. Estoy tomando dos tipos de morfina para el dolor, pero ya casi no me ayudan. También me falta la operación de remover el quiste del ovario y reparar el tubo del útero. El día 25 de octubre de 2002 fui sometida nuevamente a otra operación. Esta vez fue para removerme el otro quiste y arreglar el tubo del útero. De una vez me hicieron un raspe dentro del útero, ya que tenía adherencias. Me dejaron en el hospital varios días y luego fui ingresada nuevamente porque se me complicó con infección y asma bronquial. En el mes de noviembre y diciembre de 2002 me operaron de la espalda, de las cuales he tenido complicaciones y es un proceso de recuperación muy largo. La última, que fue el 9 de diciembre requirió que me pusieran plasma (sustituto de sangre). Esta larga y dolorosa recuperación ha ocasionado que yo cayera nuevamente en depresión, tristeza y sobre todo sin fuerzas para continuar. Como consecuencia de todo lo que he vivido hay momentos en que creo que la vida me traiciona. Lo único que me tiene aún con esperanzas es la fe en Dios. Además de todo esto tengo también los problemas que causa la fibromialgia. No es nada agradable vivir con dolor, pero cada segundo le doy gracias a Dios por estar viva y sobre todo por la familia que tengo. Llegará el día en que me levante y ese día sólo lo sabe El. No olviden en ningún momento la fe y la esperanza de un nuevo día.Familia, nunca pierdan esa fortaleza que Dios nos da a través de la oración. Si les puedo ayudar, cuenten conmigo siempre... Brendys.
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